jueves 14 de mayo de 2009

Rated M for money...



Vender juegos no es fácil. Aun cuando parece que ciertos juegos le dan al público hardcore (esos que aun se creen el centro de la industria) lo que quiere, dígase, sexo, violencia, gore, disparos y sin olvidarlas, gráficas next-gen, a veces parece no ser suficiente, y ahí están Dead Space y Mirror´s Edge como pruebas recientes de que no siempre se tiene un éxito en ventas ni con los juegos más elaborados.
Del otro lado de la ecuación está el Wii de Nintendo, vendiendo a lo desgraciado. Minijuegos, shovelware, gráficos de generación pasada, “E for Everyone”, pero eso sí, mucho ingenio, atraen a grandes y chicos por igual, y el resultado es la consola más vendida de esta generación y algunos de los juegos más vendidos de la historia, resultando en el derrumbe de Super Mario Bros. 1 del legendario NES de primer puesto como el juego más vendido de la historia, a manos del Wii Sports, que casualmente acompañaba al Wii en forma de bundle en la compra de la consola imprime dólares de Nintendo.

Estas dos situaciones demuestran lo polarizada que están las tendencias en la industria del videojuego y la enorme diferencia de los resultados en las ventas. Sin embargo, más que por la decisión de los productores de juegos, hay que reconocer que el mercado es demasiado caprichoso a la hora de elegir qué juegos llenarán sus repisas (y para aparecer pomposamente en la sección de Playground de Atomix).

Por un lado, es muy riesgoso para los productores realizar juegos de alto perfil por la obvia situación de ganancia y riesgo, mientras que juegos más amenos, dirigidos a todo público, por su baja inversión, tienen más probabilidades de generar ganancias (casi obsenas, en algunos casos) a sus productores.

Juegos antes mencionados a veces tienen que luchar también con las monolíticas franquicias ya establecidas por un espacio en la mente del consumidor. Dead Space tal vez le pudo ir mejor en otro momento más alejado del lanzamiento de Resident Evil 5. Mirror Edge, por su parte, el concepto de ir corriendo por las azoteas en vista de primera persona tal vez no parecía tan espectacular como sus creadores pensaron.





Dead Space y Mirror´s Edge son dos juegos que
EA hubiese querido que vendieran mejor.

Es muy difícil sacar juegos nuevos e innovadores cuando son los mismos jugadores los que apuñalan por la espalda a dichas producciones, en pos de preferir juegos como Resident Evil 5 o Street Fighter 4, que aunque hay que reconocer que son juegos estupendamente creados, son finalmente remanentes revitalizados de épocas pasadas. Como dije, nada malo, pero aun así es una gran patada en los huevos para series nuevas con cada vez menor oportunidad de progresar.
Esta situación no siempre se da. Halo, Gears of Wars, Bioshock, God of War, Killzone, entre otras, son algunas de las series que se han impuesto ante el gusto de un público muy difícil de convencer como lo es el “hardcore gamer”.
Pero aun así, las ventas del Wii siguen dando miedo. El jugador hardcore (que siente la enorme necesidad de saber y comprobar que sus juegos favoritos son campeones en ventas absolutos) de alguna bizarra manera se siente amenazado ante los Cooking Mamas de mundo, que también de alguna bizarra manera, generan mejores ventas y criticas demasiado buenas para tratarse de minijuegos.

La táctica de Nintendo de esta generación más que nada fue atraer al público nuevo, que resultó ser el más abundante y dispuesto a pagar por las novedades del mercado (“novedades” en teoría) al ofrecerle juegos más sencillos y fáciles de comprender. El acercar el juego a los o jugadores fue la clave del éxito de la consola Wii, lo cual ha provocado muchos celos innecesarios entre muchos videojugadores.

El sitio Joystiq hace no mucho sugirió que los juegos de los Raving Rabbids básicamente financian a otros juegos como Prince of Persia, ambos de Ubisoft. Sea cierto o no, hay que reconocer que el espacio que los juegos “infantiles” se ha multiplicado en años recientes, mientras que los llamados juegos “maduros” poco a poco han ido perdiendo terreno en ventas (a pesar de la creencia de los puritanos de creer que los juegos actuales son solo derramamiento de sangre y violación a los derechos humanos).

Hay que tomarlo en cierta perspectiva. Por un lado, los jugadores “hardcore” ya son gente de casi 30 años, con trabajos y hasta familias, y es natural que el tiempo debe invertirse de otras formas en lugar de terminar por sexta vez Halo 3 sin una sola continuación. Los juegos infantiles le dan espacio a ese tipo de jugadores a invertir tiempo en su familia para los niños que están descubriendo los videojuegos.
En pocas palabras, los jugadores viejos pierden el interés o ya no tienen tiempo como solían tenerlo.

Obviamente, las compañías tendrán un sector dedicado al público nuevo, mientras que poco a poco, las superproducciones serán tal vez menos, o tal vez más modestas, tomando en cuenta que entre más se quiere tener, mayor es el riesgo.

Esto puede resultar por supuesto riesgoso para el estado de la industria misma, pues en vez de ofrecer juegos de cierta calidad, esta puede declinar por el temor de perder dinero. Es comprensible que compañías como Capcom se nieguen a hacer ports de sus juegos de HD para el Wii o cualquier medio que probablemente sacrifique la calidad por los costos o en el caso de la consola, la capacidad del sistema. Es por eso que tal vez los dueños del Wii nunca verán juegos de Resident Evil fuera de sus series Chronicles de disparos sobre rieles, así como los potenciales ports de todas sus series del juego 4 para abajo. Ni tampoco veremos juegos como Street Fighter 4 en el Wii, probablemente por el mismo estándar de la calidad (aunque lo de Resident Evil 4 en PS2 fue otro cantar).

La mentalidad de Capcom tal vez sea que si están ofreciendo un producto superior, tal vez no sea buena idea rebajarlo para venderla en una consola que claramente no fue hecha con los requerimientos técnicos que requiere el juego, aun si las ventas pudieran ser buenas.

Viéndolo así, un port de un juego en HD, o un juego “hardcore” exclusivo para Wii parece ser un experimento riesgoso, aunque ahí se acerca The Conduit, para confirmarlo o negarlo. Por lo pronto, juegos como Madworld o No More Heroes, a pesar de haber tenido buenas críticas, sus ventas han resultado marginales en el mejor caso.

Algo seguro es que el estado reciente de la industria, a pesar de la actual crisis económica y la polaridad entre los juegos hardcore y no hardcore, es bueno. Las compañías están ganando dinero, se están uniendo, y cada vez los videojuegos ganan más espacios. Es una industria aun en crecimiento, y finalmente, por más caprichosos que sean los fans de los juegos, estos siempre seguirán apareciendo hasta por debajo de las rocas para soltar $999 pesos por el siguiente Wii-Esto o por la siguiente mejora (o secuela) de Gears of War.

1 comentarios:

l@5t dijo...

"En vez de ofrecer juegos de cierta calidad, esta puede declinar por el temor de perder dinero."

Completamente de acuerdo. Me gustan los videojuegos con historias profundas pero lamentablemente (y es el caso del "Rule of Rose") se prefiere el juego absurdo del fontanero come hongos brincando estúpidamente a juegos maduros que apelen a los sentidos (como una buena novela).